DURANTE UN PASEO Llevaban más tiempo de su vida juntos que separados, cincuenta años para ser exactos. Consideraban una suerte haber conseguido darse uno al otro felicidad. Haber criado y educado tres hijos, todos ellos ya casados, y nietos que les permitían disfrutar de ser abuelos sin grandes sacrificios. La pandemia que estaba asolando el mundo, les tenía restringidas las relaciones sociales, familiares, y otras distracciones como viajar. Un largo paseo era la única salida que podían hacer cada día. En la casa ya estaba todo en orden: la cocina después del desayuno, tarea de él, lavadoras y comidas trabajo de ella; de la limpieza a fondo, se encargaba un día a la semana la asistenta. Por lo tanto era el momento de salir, como cada mañana, a caminar los ocho kilómetros para seguir manteniéndose en forma. -¿Qué dirección tomamos hoy? -dijo él, mientras se ponía la cazadora. -Me gustaría ir al paseo marítimo para ver la escultura, de la que nos habló mi sobrina; la han coloc...
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VENDEDORA DE RECUERDOS Tengo entre mis manos los recuerdos que llevo comprando, desde hace un tiempo, a una proveedora extraordinaria. El día que comencé a adquirirlos; había salido a vagar por la ciudad con mis pensamientos, una desolada languidez, mirando mi propia sombra. Pensando en las oscuras ruinas de mi vida, mientras me sentía uno entre un millón, mezclado con un torrente de muchedumbre, en el que todos se afanaban, nadie parecía saber a dónde iba, ni de dónde venía, como un sinfín de moscas entre el espeso polvo del verano. Caminaba por las mismas calles, pues la ciudad siempre parece la misma. Quise huir del tumulto y entré en la parte más antigua de la ciudad, en una calleja por la que había pasado muchas veces. Aquel día encontré algo diferente en ella, una tienda cuyo rótulo de letras rojas, en la parte superior de la fachada, decía, SE VENDEN RECUERDOS; el escaparate y la puerta de cristal ocupaban la fachada entera dejando ver todo el interior. Este era largo y pro...
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DEL ODIO A... Está sentada en el sillón al lado de la cabecera de la cama, leyendo, siempre esta leyendo, lo hace desde que era una niña, no se como tiene ese interés, yo no he leído un libro en mi vida; pero me gusta que ella lo haga porque eso es lo que hacen las señoras y yo siempre he querido que ella lo sea, no como la zoquete de su madre. Trato de dormir pero no me atrevo; he interrumpido su lectura para preguntarle si sabe cúando va a llegar la muerte; me ha dicho que no piense cosas tan extrañas. Yo se que no es una ocurrencia tan extraña; después de la operación me han tenido dos días aislado en la sala que llaman UCI, donde están los casos más graves; esta mañana me han trasladado a esta habitación y por eso es por lo que ella se ha quedado esta noche conmigo; lo que quiere decir que estoy grave. Las dos semanas que llevo aquí en el hospital, me han dejado solo todas las noches; por la mañana mi hija traía a mi mujer que se quedaba todo el día conmigo hasta el atardecer que v...
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UNA PIERNA, UN OLOR Estoy aquí sentado mirando el partido mientras espero que Pedro acabe de jugar. Le veo moverse entre los jugadores como lo haría un caballo en libertad en medio de la manada; se desliza entre sus compañeros y consigue que estos apenas le rocen; empuja el balón sorteando el bosque de piernas que quiere arrebatárselo, para alcanzar un gol. Él es el mejor; con seguridad se convertirá en un jugador importante. Me gusta tanto mirarlo que olvido mi envidia. Desde siempre hemos jugado juntos, los inseparables nos llamaban todos, también en el equipo. Yo era mejor jugador que él y todo lo que sabe se lo enseñe; sigue atendiendo mis instrucciones, bueno, mis consejos más bien, porque él ya me ha superado. Ahora es él el que tiene que enseñarme con mucha paciencia, y la verdad es que la tiene, para poder jugar otra vez, con las limitaciones que la pierna nueva me crea. Recuerdo el día en que todo acabó y todo empezó; como siempre, lo bueno y lo malo se suceden y se alter...
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MELANCOLIA El olor del tiempo encerrado me recibe; suelto la pequeña maleta, abro ventanas, puertas, dejo entrar el atardecer de otoño; salgo al jardín, en el seto de hortensias que lo rodea todavía hay flores, recojo un ramo para ofrecerlo a la casa y desde allí la contemplo. Me gusta la austera sencillez de ese cubo de dos plantas recubierto de piedra por el que trepa la hiedra. Fue de mis abuelos, ahora mía, y guarda momentos importantes de mi vida. Reparto las flores, quito las fundas blancas que cubren los muebles, cierro puertas, ventanas, ya es de noche, enciendo la chimenea y me siento a mirar, escuchar el trepidar del fuego, el quejido de esta vieja casa y mi lamento. Es la primera vez que la habito sola. La añoranza se llevó el sueño y la pasada noche ha sido larga; ocupada por el recuerdo de sus manos acariciando mi cuerpo como un talismán; de serlo, pienso, hubiera ahuyentado la muerte. Necesito caminar, me pongo la vieja gabardina marrón claro, que lleva años co...
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SILENCIO A través del gran ventanal veo el rojo horizonte, por él ha entrado el sol; la penumbra azul se va metiendo en el aire, despacio, con sutiles capas, despacio va cubriendo el rojo para convertirlo en noche oscura; como si el tiempo estuviera imitando un cuadro de Mark Rothko. Tengo que trabajar mucho para conseguir algo así en mis próximos lienzos; cueste lo que cueste. Ya está en las nubes como siempre, pensando en esos puñeteros cuadros que pinta donde no hay nada, solo un color encima de otro, tapando uno con otro. Cuando la conocí, sí que había cosas en ellos que uno podía reconocer y tenia mucho éxito; pero ahora nada de nada, y encima no los vende. Ademas, cada vez cuida menos de su aspecto y ya no puedo llevarla conmigo cuando necesito que mi mujer me acompañe. No se que es lo que busca. Deslizo la mirada para encontrarme con él, sentado frente ami en el sofá de terciopelo amarillo; sus ojos están fijos en mi, pero no me ven. Siento mis voz como un tañido que me inv...
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INGRAVIDEZ En su infinito afán de renovación, mi padre, el roble, nos deja caer todos los otoños. Hoy ha sido el día de mi descenso. Pero el aire con sus infinitos movimientos ha convertido mi desarraigo en una experiencia; gracias a él puedo mecerme con la brisa, y contemplar desde abajo la dimensión del que ha sido mi hogar. Ver los diferentes árboles que se pierden hasta el lejano horizonte, y comprobar que hay hojas muy diferentes a mí; antes, sumergida como estaba entre mis iguales, no pensé que existieran. Miro hacia abajo y veo la alfombra roja que mis hermanas crean sobre la verde hierba; allí, es donde llegaré al final de mi viaje. El cielo es más grande visto desde aquí, los pájaros lo atraviesan con sus alas desplegadas; algunos los conozco, los tuve cerca cuando se posaban en las ramas de mi padre, entonces, sentí el tacto de sus plumas, pero nunca les había visto llegar tan lejos; ahora sé lo que ellos perciben mientras el aire me emp...